El observatorio Andalusí

 
“institución para la observación y seguimiento de la situación del ciudadano musulmán y la islamofobia en España”.

 

A finales del siglo XX, la convivencia pacífica interreligiosa en la sociedad española estaba recuperada; incluso en los sectores más conservadores, herederos del nacionalcatolicismo, se consideraba al árabe y al musulmán como a un amigo y hermano, reconociendo que hay una cultura común. Existía una simpatía natural hacia los diferentes pueblos de habla hispana y de habla árabe. En lo religioso, los avances para normalizar la vida de los ciudadanos musulmanes en igualdad jurídica eran lentos, en encuentros sucesivos con la Administración, superando prejuicios centenarios, muy poco a poco, pero avanzando.

Así tuvieron muy buena aceptación en España los inmigrantes musulmanes, en su mayoría árabes, para aportar su trabajo en la reconstrucción del país tras finalizar la guerra civil española en 1939. Se incorporaron a la vida ciudadana como unos vecinos más, perfectamente integrados, como lo fueron también sus hijos, y ahora también sus nietos y biznietos, aportando su esfuerzo a la recuperación económica y social, y al progreso en general.

Pero empezando el siglo XXI, entre los mensajes que se escuchaban, se encontraba el fantasma de una nueva expulsión de los musulmanes de España, de ser extranjeros, y soluciones extremas a qué hacer con los españoles. La expulsión anterior afectó a unos 500.000 hispanomusulmanes deportados por intolerancia y limpieza religiosas. Tras la última inspección de limpieza, que se dio por terminada en 1614, solo quedaban en España algunos exiguos musulmanes en la clandestinidad del medio rural muy dispersos por el territorio peninsular. Éstos se vieron por fin acompañados por los nuevos inmigrantes muslimes que se iban asentando en el país y adquiriendo la nacionalidad española, así como por otros españoles que recuperaban su antigua religión, perdida a la fuerza en el pasado, en un proceso de reflexión personal y búsqueda interior que les lleva al reencuentro con el Islam de sus antepasados.
También descendió el censo, en la historia más cercana, tras la retrocesión de la provincia española de Ifni (60.000) en 1969 y la cesión en 1976 de la provincia de Sahara (80.000), de musulmanes abandonados en ultramar y que hasta ese momento gozaban de la ciudadanía española.

Tras la Constitución de 1978, se intentaron diversas leyes de extranjería hechas sobre el papel, sin diálogo con interlocutores sociales y especialistas, llegando así al fracaso de todas, desde la primera de 1985, dos seguidas en el mismo año 2000, y finalmente la vigente de 2003, también contestada. El resultado de todos estos debates sociales desemboca en declaraciones que culpabilizan del fracaso de las leyes del año 2000 a los mismos inmigrantes, criminalizándoles, y acusándoles del aumento de la delincuencia, con manipulación de cifras. Sin embargo seguían sin dar ayudas a la familia para fomentar la natalidad de los españoles, sin conciliar vida laboral y familiar, empleo inestable y vivienda inalcanzable. De ese modo se critica la inmigración y a los inmigrantes en sí, cuando se está necesitando su mano de obra para mantener la economía del país. Las ideas de xenofobia aumentan notablemente en 2000 y más concretamente contra la inmigración de musulmanes y árabes en 2001.

Dada la nueva situación, entrando España en el siglo XXI, con islamofobia acompañada de xenofobia, alentadas por algunas autoridades, personalidades y medios, apreciando una brecha social con difamación continua hacia estos colectivos, se aprecia necesaria la creación de un organismo autónomo para el seguimiento de la situación de los musulmanes en España, la mitad de los cuales son extranjeros que se ven afectados por una doble discriminación: por razón de religión y de nacionalidad.
Nace así en 2003 como organismo autónomo, de la UCIDE, sin ánimo de lucro y de utilidad pública: el ‘Observatorio Andalusí’, “institución para la observación y seguimiento de la situación del ciudadano musulmán y la islamofobia en España”.
Se recopila abundante información con la aportación de voluntarios independientes en un trabajo no remunerado y vocacional con ánimo de servicio. Tras la recogida de información comienza su análisis que finaliza en la confección de los informes anuales que se publican desde entonces, también con ánimo de servicio a la sociedad, ciudadanos e instituciones.

En el transcurso de estos últimos años se detecta el asentamiento de la islamofobia con la xenofobia racista y la clara significación de ciertas personalidades y medios declarando estar de acuerdo y alentando esta discriminación por religión y nacionalidad.
En esta nueva situación agravada, presentamos nuestro trabajo con voluntad de servicio para una convivencia mejor en España y Europa, que esperamos sea una humilde aportación a un posible mundo mejor.

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