Un Ramadán confinado

Extremadura, 04/05/2020 - el periodico Extremadura- MARIAN ROSADO

Alrededor de 20.000 extremeños musulmanes celebran su mes más importante del año en casa. Durante el rezo, piden que esta crisis sanitaria acabe cuanto antes.

El atardecer marca el fin del ayuno un día más y Adel Najjar deja la mezquita para celebrarlo con su familia sabiendo que luego no volverá al templo, en el Ramadán más atípico que recuerda. “Los musulmanes somos ciudadanos y nos preocupa la sociedad. Está por encima la salud que el tipo de celebración”, subraya sin embargo Najjar, imán de la mezquita de Badajoz y presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Extremadura.

Alrededor de 20.000 extremeños musulmanes, unos 12.000 en la provincia de Cáceres y alrededor de 8.000 en la de Badajoz, están llamados a celebrar el mes de ayuno: “El ayuno es un ejercicio, el final es la moral, la ética. El objetivo es ayunar de la mentira, de la maldad”, explica Najjar.

El Ramadán es una festividad eminentemente colectiva: “Es un mes de alegría, de convivir con la familia, con los amigos, con los vecinos. Las mezquitas están abiertas e invitamos a todos a participar”, narra el imán. Pero este año esas puertas quedan cerradas: “Hoy lo vivimos en familia, pero también es una buena oportunidad para aprovechar y fomentar la relación con ella”, afirma.

Durante el mes de Ramadán, es tradicional que la comunidad se reúna tras el ocaso del Sol en torno a la mezquita, en donde festejan y conviven, pero Najjar remarca que el modo de celebrar pasa a segundo plano dada la actual situación. “Echamos de menos volver a la mezquita como los hermanos católicos echan de menos volver a sus iglesias”, cuenta. “La Semana Santa no se pudo celebrar en comunidad, tampoco el Ramadán, pero ante todo somos ciudadanos”, añade.

El imán advierte además de que la convivencia con la comunidad es solo una de las características de este mes de ayuno y que el resto de pilares del Ramadán se pueden seguir practicando, como la solidaridad con los más necesitados: “La solidaridad la debemos practicar siempre, pero durante el Ramadán hay una actividad más intensa. Una mezquita cerrada no significa que tengamos los ojos cerrados”, dice. Así, por ejemplo, la comunidad musulmana está llevando a cabo varias iniciativas para ayudar a familias necesitadas en el barrio pacense del Gurugú. “Esta semana repartimos los alimentos donados por Ahmad Khatib (dueño del matadero de Olivenza)”, narra. “Lo vivimos en confinamiento pero nuestros sentimientos siguen libres”, agrega.

La tradición dice que durante el Ramadán las puertas del cielo quedan abiertas para que Alá escuche las súplicas de los creyentes. Najjar no duda sobre cuál será la petición dominante este 2020: “Pedimos a Dios que nos saque de esta crisis cuanto antes”.

 

LA FE EN CUARENTENA"Esto es una desgracia pero vemos que los seres humanos, en su mayoría, se unen"

con zouhair el fezzaoui 

– ¿Qué significa el Ramadán para ti?

El Ramadán es un mes de adoración. De juntarse la familia, los amigos y la comunidad en la mezquita. En Badajoz se vive mucho en comunidad: invitamos a todos los vecinos, a personalidades...

– ¿Cómo es el día a día?

Normalmente no duermo en la noche, como antes del alba con mi esposa, preparamos la comida sobre las 4.30 de la mañana y terminamos antes de las 6. Dejamos de comer hasta la puesta del Sol, sobre las 21.15. Si tengo que salir a hacer la compra, salgo, o me quedo en casa. Trabajo en un restaurante y ahora está cerrado.

– ¿Qué diferencia marca el confinamiento?

Este es un año excepcional. No ha pasado un mes de Ramadán así en la historia, o al menos que recordemos nosotros o nuestros abuelos. Aunque en general el Ramadán es lo mismo pero en lugar de en comunidad lo pasamos en familia.

– ¿Qué pides durante tu rezo?

Desde antes de que empezase el Ramadán ya estamos pidiendo a Dios que cure a los enfermos, que pare esta pandemia y que nos salve de lo que está pasando a toda la humanidad. Esto es una desgracia pero vemos que los seres humanos, no todos, pero en su mayoría, se unen, se hacen más solidarios y eso, al menos, nos da un poco de alegría entre tanto dolor.

– ¿Esperas poder celebrarlo en comunidad?

Yo personalmente no tengo tantas ansias de volver a la mezquita. Mientras mas evitemos el contacto, mejor para todos. Lo que queremos es que esto se acabe y volver a la vida normal.

 

Menú principal

Article | by Dr. Radut