En la sala de rezos de la Mezquita de Almoradí:A.Aragón

La sangre no entiende de religiones

«Que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado la humanidad»

Almoradí,24.11.13,laverdad.es,J. ANDREU.

La comunidad islámica de la comarca acude en gran número a una donación impulsada por el colectivo árabe que vive en Almoradí

Un verso del libro sagrado de los musulmanes, el Corán, era el lema elegido para que la comunidad islámica de la comarca acudiera a la mezquita de este colectivo en Almoradí con un fin altruista, tomar parte en una donación de sangre extraordinaria por primera vez en la Vega Baja.

«Que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado la humanidad» fue la frase que hizo de llamamiento para que decenas de árabes hayan pasado desde el pasado jueves por estas instalaciones en la carretera de Algorfa, donde hoy concluirá la donación, de la que se encargan los profesionales del Centro de Transfusiones desplazados desde Alicante.

El portavoz de la comunidad islámica Assalam, paz en árabe, Mimoun El Bouanany, se mostraba satisfecho de la buena acogida que ha tenido el llamamiento a la cuestación y destacó que se trata de una forma de involucrarse con una cuestión social que traspasa religiones o colores de piel «porque sangre se necesita para muchas cosas y nadie está libre de tener que recurrir a transfusiones».

Sin dejar de atender el móvil para indicar cómo llegar a quienes querían acercarse a donar, explica que las mezquitas son mucho más que lugares de culto, son centros culturales de la comunidad islámica, de reunión y actividades «y ésta es una forma de hacernos más visibles y contribuir a una acción solidaria». Misma opinión expresa el imán almoradidense, Hamid Chayeb, que recuerda que acogió de buen grado la iniciativa y así la amplia sala de rezos se convirtió en un despliegue de 18 puestos atendidos por médicos, auxiliares y enfermeros, todos descalzos al pisar suelo sagrado, a los que se acercaban, la mayoría hombres.

Entre otras cosas porque era día de mercado en Almoradí y las mujeres estaban con sus hijos, pero que el jueves abarrotaron con sesenta cuestaciones la sala.El médico Carlos Clavijo, responsable del dispositivo, esperaba superar las 250 unidades logradas, un impulso para recuperar los bancos de sangre puesto que se gastan al día cerca de 300 en la provincia. Los sanitarios explicaban, como en días precedentes, en qué consistía y hacían el test de rigor sobre enfermedades o peso del donante. Al final refrigerio para todos: bocadillos sin derivados del cerdo, comida árabe y té entre risas para recuperarse del pinchazo.

 

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